Economías de Red: cuando lo más valioso de Whatsapp es que lo use mi madre

“La razón por la que Facebook pagó decenas de miles de millones de dólares por Whatsapp no es porque lo usemos tú o yo, es porque lo usa mi madre”.

Esta afirmación que, sacada de contexto, podría significar que padezco de un complejo de Edipo escandaloso, es la que le dije yo a un amigo mío hace un tiempo cuando me trataba de convencer del próspero futuro de Telegram frente a Whastapp en los meses posteriores a la compra por parte de Facebook. Aunque la discusión fue hace ya tiempo siempre me gusta ponerla de ejemplo cuando a alguien le toca soportar oírme hablar del concepto de economías de red.

El resumen de la conversación venía a ser el siguiente:

  • El punto de mi amigo: Telegram tenía (y actualmente tiene) una serie de características que lo hacían un producto mucho mejor que Whastapp (la posibilidad de adjuntar cualquier tipo de archivo, una mayor preocupación por la privacidad de los usuarios, etc.)
  • Mi punto: Tienes toda la razón pero…todas esas cosas son desarrollos tecnológicos que, llegado el momento y si Whatsapp así lo desea, puede instalarlo en una actualización entre sus 400 millones de usuarios y ya está (por entonces…, ahora estaría a punto de alcanzar los 1.000 millones). Sin embargo a Telegram le cuesta muchísimo más convencer a cientos de millones de personas de que usen su aplicación de mensajería bajo el argumento de que se pueden enviar PDFs o cualquier otro atributo.
Lo que quería decir era que, aunque todas esas características son muy valiosas y hacen de Telegram un gran producto, no llegan a alcanzar el hecho de que prácticamente el 100% de mis contactos tienen Whastapp (entre ellos mi madre) facilitándome el contacto con ellos. No quería decir, ni siquiera, que no fuera a usar Telegram (a día de hoy lo uso, pero principalmente cuando tengo que enviar archivos muy pesados o en formatos dispares) sino que es imposible que yo deje de usar Whatsapp sin ponerme de acuerdo con mis 300 contactos, ni los contactos de mis contactos, etc. Y eso, a  largo plazo, es una desventaja competitiva muy gorda para un competidor cuyo producto, en esencia, es el mismo: Mensajes vía datos.

Economías de Red o Economías de escala por el lado de la demanda


Con este ejemplo tan simple y de andar por casa, podemos pasar a ver qué son las Economías de Red: Cuando la utilidad percibida por un consumidor de un producto o servicio aumenta a medida que es usado por otros usuarios.
Cualquier persona que haya estudiado empresas habrá oído hablar de las economías de escala. Recuerdo que era de los primeros conceptos que se dan en Microeconomía, cuando te empiezan a hablar de la función de producción, la función de costes, etc. y te explican los beneficios que se obtienen de aumentar la producción mientras el coste de producir un bien adicional sea menor que el coste medio. En ese momento empiezas a ver economías de escala por todos lados y entiendes por qué las grandes fábricas triunfan sobre las pequeñas y por qué vives en un mundo dominado por 3 o 4 grandes compañías en cada mercado.
Las economías de red tienen mucho que ver con las tradicionales economías de escala pues ambas vienen a decir que ser grande es una ventaja competitiva respecto a tus competidores. La diferencia reside en que, mientras las originales consideran que la ventaja nace desde el lado del productor (la oferta), en las otras nace por el lado de los consumidores (la demanda). Por ello muchas veces también se las conoce como Economías de escala por el lado de la demanda.
Lo más sorprendente es que, aunque recuerdo haber oído mil veces hablar de las economías de escala durante la carrera no consigo recordar ninguna mención a las economías de red, cuando son igual o más importantes que las primeras.
Entiendo que hoy en día se hablará un poco más de éstas en las universidades y escuelas de negocios (porque hay que reconocer que han pasado ya unos años desde mis juergas de universitario). Sin embargo, tal y como puedes ver en el siguiente gráfico, analizando el número de menciones en libros según Ngram Viewer, aunque sí se puede apreciar una convergencia, todavía existe una supremacía clara de las originales.

Ngram viewer network effects Vs economies of scale v2


Es verdad que hoy en día estamos más acostumbrados a oír el término “red”, vemos redes por todas partes (sociales, colaborativas, redes 1.0, 2.0, etc.) por lo que podemos pensar que el término sea reciente. Sin embargo, el concepto ya tiene bastantes años, pues fue uno de los ejes que guió la estrategia de crecimiento de Bell Telephone convirtiendo en un monopolio el negocio de la telefonía en Estados Unidos hace más de 100 años. Al fin y al cabo los teléfonos comparten el mismo principio: un único teléfono en el mundo vale entre cero y nada, miles de millones de teléfonos conectados entre sí en el mundo, no tienen precio.

La realidad es que vivimos dominados por las economías de red pues son una de las externalidades positivas asociadas a las plataformas: Redes sociales, aplicaciones de mensajería, sistemas operativos, programas de todo tipo, etc. todos estos productos comparten la misma características: su éxito depende de en qué medida alcancen un número de usuarios lo suficientemente grande como para ser atractivos. Eso sí, una vez que alcanzan una masa crítica son imparables.

Implicaciones: Locks in y Monopolios


El primer efecto de las economías de red ya lo hemos dejado caer, aumenta los costes de cambiar de producto o servicio hasta tal punto que el usuario puede llegar a quedarse prácticamente atrapado sin posibilidad de salirse, esto es lo que se conoce como Lock-in. Cualquiera que tenga algo de Apple se puede hacer una idea de a lo que me refiero 🙂
Otro efecto es que, mientras que las economías de escala tradicionales tienen un límite teórico en su propia definición (una vez que el coste marginal iguala el coste medio éstas desaparecen) en las economías de red, a priori, no existe tal límite. Pueden darse problemas de congestión en la red (Whatsapp mismamente nos dio un ejemplo de lo que puede pasar cuando todos nos ponemos a usar su red simultáneamente esta Nochevieja) o pueden existir costes asociados al propio mantenimiento de la red (obviamente Facebook invierte un dineral en servidores) pero mientras el coste de incorporar un nuevo usuario no supere el incremento de valor que se produce para el resto de usuarios la tendencia será a hacerla cada vez más grande. Eso hace que se produzca un efecto por el que una vez alcanzada una masa crítica de usuarios, el ganador tiende a quedarse con todo el mercado (sin necesidad de que tenga el mejor producto).
Por eso algunos autores defienden que, mientras que las economías de escala, características del siglo XX, son las principales culpables de la aparición de los grandes oligopolios, en el siglo XXI, las economías de red, lo que nos traerán son grandes monopolios.

La Ley de Metcalfe


A la hora de cuantificar los efectos de red se suele acudir a la ley de Metcalfe que establece que el valor de una red aumenta proporcionalmente al cuadrado del número de usuarios del sistema, es decir que el incremento de valor es exponencial. esto significa que si Mark Zuckerberg pensaba que Whatsapp valía 20.000 millones de dolares cuando tenía 450 millones de usuarios, ahora que tiene 900 millones no debería valer 40.000 millones sino muchísimo más.
En el gráfico siguiente podéis ver cómo (en parte) se ha venido cumpliendo este efecto a lo largo de las distintas valoraciones que han ido teniendo tanto Whatsapp como Snapchat en los últimos años: a medida que aumentan usuarios, el valor medio por usuario también incrementa. (He incorporado Snapchat por tener otra referencia pues no es lo mismo valorar un producto en una nueva ronda de financiación que en una adquisición por lo que el último dato de Whatsapp se dispara completamente).
Evolución valoración y suarios whatsapp y snapchat

 Un futuro exponencial


Hace unos meses pude escuchar en un encuentro de antiguos alumnos de CUNEF a Javier Rodriguez Zapatero, Director General de Google España, y si tuviera que resumir en una frase cuál era el mensaje que quería trasladar a su audiencia vendría a a ser algo como “chicos, poneos el cinturón porque el futuro es exponencial y esto no ha hecho nada más que empezar”. Y la verdad es que, aunque creo que existe una tendencia natural a sobre-estimar los cambios a futuro, este escenario no me cuesta creérmelo del todo básicamente porque, en un mundo interconectado, vivimos rodeados de economías de red. Lo que no llego a saber es en qué momento del cambio estamos, de eso entiendo que él tendrá mucha más información que yo 🙂
Lo que sí que tengo claro es que tienen mucho que ver con ese mundo vertiginoso en el que vivimos en el que los cambios se producen rápidamente, con nuevos competidores que aparecen de la noche a la mañana y verdaderos gigantes empresariales que apenas pasan de la adolescencia.
Así que ya sabes, la próxima vez que sientas vértigo al echar la vista atrás y ver cómo han cambiado las cosas en sólo 10 años puedes echarle la culpa a las malditas economías de red y el bueno de Metcalfe. Mientras tanto, espero haber ayudado con este post a reducir la distancia entre las viejas economías y las nuevas economías de escala, que todavía queda mucho por hacer!

Un pensamiento en “Economías de Red: cuando lo más valioso de Whatsapp es que lo use mi madre

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